10 conductas vitales que desarrolla un seguidor del RCD Espanyol

Aficionados del RCD Espanyol. Foto RCDE
Aficionados del RCD Espanyol. Foto RCDE

Los psicólogos suelen decir que hay situaciones y ambientes que marcan a la persona y que conforman su mente y su actitud vital. Y que esas experiencias vitales desarrollan unos comportamientos que serán decisivos para la vida.

Los pericos, a base de contratiempo, derrotas y sufrimientos, hemos generado también unos patrones de conducta que, en general, nos describen en nuestro modo de entender la vida.

Aquí están las 10 conductas vitales más definitorias en un espanyolista:

1.- Nadando contra corriente. Como los salmones. Desde pequeño sabes que estás en minoría y que tienes que replicar las burlas de tus compañeros de clase con un poco de humor e ironía, aunque en otras ocasiones toca enseñar los dientes, y marcar tu territorio. Y comienzas a darte cuenta que ser del Espanyol no es un camino de rosas. Que no vas a favor de corriente. Que no eres acogido ni estás protegido dentro de la gran masa. Experimentas que estás solo ante la apisonadora culé. Y en ese momento te acuerdas de tu padre, o de tu madre, o del tío que te metió esta “droga benigna” de ser perico, y mascullas cuatro palabrotas, y te preguntas: “¿Por qué yo? ¿Por qué a mí? ¿No sería la vida más fácil si fuera culé?”.

Pero una vez que pasa el cabreo existencial, y se enfría la mente, comienzas a aceptar que ser un salmón, que nadar contra corriente, es toda una experiencia positiva. Te saca de tu zona de confort y te obliga a dar la cara, a salir de ti mismo, a levantar la voz desde la pequeñez… Y eso curte.

2.- Resilencia. Somos rápidos en eso de levantarnos tras una derrota. El perico desarrolla, sin darse cuenta, una resilencia mental que le prepara para la vida. A base de tantos obstáculos y caídas, nuestra mente va aprendiendo a relativizar el fracaso y, rebajar así, el vértigo existencial. Los malos momentos nos hacen más fuertes, y los triunfos los saboreamos con mayor alegría.

El Espanyol es una verdadera escuela que te educa para la vida.

3.- Rebeldes con causa. Para ir a contracorriente, en situaciones de cierta soledad, hay que tener un espíritu rebelde. Y el perico es un rebelde de libro. No se acomoda a lo establecido; a lo que indican los poderosos; lo que dictan los medios o lo que vive la mayoría de nuestros conciudadanos. La nuestra es una rebeldía casi antisistema. Vamos a nuestra bola, bordeando los límites de lo decretado…

4.- Plurales. El perico es, sobre todo, anti pensamiento único. Ha sufrido en sus propias carnes, desde pequeño, el pensamiento único en el ámbito deportivo, y ya sabe, por extensión, que toda corrección nos hace poco plurales. Y como ha experimentado a lo que conduce el aplastamiento de lo diferente, de lo exótico y de lo poco común; se ha vacunado contra todos los profetas que braman a favor de la uniformidad en cualquier campo de la vida. Por eso los pericos amamos la pluralidad.

5.- Valores. Creo que habría que instalar en los campos de fútbol un “insultómetro”, y señalar así a las aficiones más faltonas, y destacar a las más educadas. No tengo duda que estaríamos en posición de liderazgo positivo. Los pericos no somos de descalificar. Lo hemos sufrido tantas veces en nuestra vida, que eso no lo queremos para los demás. Nos gusta ser respetuosos con los adversarios. También con los más pequeños. Nada de prepotencia. A los pericos, la derrota nos hace más humildes.

6.- Mirar atrás. Sabemos de dónde venimos. Son 124 años de historia en dónde ha habido de todo: grandes hazañas y, también, decepciones. Y mirando al pasado los espanyolistas aprendemos que todos los que nos precedieron tenían una cosas en común: No se rindieron jamás. El club estuvo a punto de desaparecer varias veces, pero no se rindieron jamás. Esa es la lección más hermosa que nos legaron.

Por eso los pericos hemos ido interiorizando en nuestra vida que el verbo “rendirse”, no forma parte de nuestro vocabulario.

7.- Creemos en los milagros. Ser espanyolista es algo irracional. No tiene lógica humana. Por eso el perico cree en los milagros. No se aferra al “seny”. No nos levantamos del asiento, aunque sea el minuto 94, porque esperamos un milagro: Por ejemplo, que Coro marque el gol que nos mantenga en la categoría.

Los pericos no somos capaces de ser sensatos. Necesitamos romper con lo establecido y poder creer en los milagros.

8.- Retos imposibles. El fundador de Sears, Julius Rosenwald, que logró crear una cadena como El Corte Inglés en Estados Unidos, pero a lo grande, solía tener mucho trato con sus trabajadores y, algunos de ellos, después de trabar un poco de confianza, le vomitaba una retahíla de situaciones negativas e infranqueables de su entorno laboral, adornado siempre con una queja cansina. Rosenwald frenaba el victimismo y esa derrota mental con una sola frase: “Si usted tiene un limón, haga una limonada”.

Lo vivimos en el día a día. Somos de retos imposibles. ¿Un limón? Los pericos somos de hacer una limonada.

9.- Familiares. El perico es sinónimo de familia. Sin la suma de las miles de familias que conforman el universo perico, el Espanyol no hubiera podido existir. Y sin vivir en una familia no se puede experimentar lo que es ser del Espanyol. Se transmite de padre a hijo; de tío a sobrino; de primo a primo. Todo queda en familia. No hay marketing ni publicidad. El cariño crea un vínculo que dura para toda la vida.

Y eso también implica desarrollar unas dosis de paciencia cuando tu hijo te pregunta “por qué perdemos siempre”. Y hay que contestar…

O iniciar un cierto arte de psicólogo para explicar que “ser del Espanyol es lo más maravilloso del mundo”, y conseguir que tu hijo te compre esa argumentación sentimental. Ser del Espanyol va de vínculos…

10.- Jerarquía vital. Aunque el Espanyol es una gran pasión, los pericos sabemos que en la vida hay que jerarquizar… y que hay cosas más importantes que el fútbol en la lista de prioridades de nuestra existencia.

Sí, disfrutamos mucho con el Espanyol, pero no caemos en el error de los aficionados de otros clubes de absolutizar el amor a unos colores, abandonando otras prioridades vitales. El perico es más de equilibrio…

Álex Rosal

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